¡Hola, Gourmets! Cuando aprieta el calor, el cuerpo nos pide platos frescos, ligeros y llenos de sabor. Hoy preparamos un auténtico ceviche peruano de corvina, una receta maravillosa, accesible y súper fácil que nos va a transportar directamente a los sabores del Pacífico.
Si no tenemos corvina a mano, podemos usar sin problema cualquier otro pescado blanco que tenga una carne un poco firme. El único truco real de esta receta es que el pescado sea de primera calidad. Como lo vamos a «cocinar» únicamente con la acidez del limón, es indispensable utilizar pescado previamente congelado por seguridad alimentaria. ¡Nos lavamos las manos y empezamos!
Ingredientes para nuestro ceviche peruano de corvina
- Corvina limpia y descongelada (u otro pescado blanco similar) 300 g
- Cebolla morada 1
- Guindilla o chile fresco 1
- Limas o limones 2
- Cilantro fresco 50 g
- Pimienta negra molida al gusto
- Sal al gusto
Preparación paso a paso
- Para empezar, necesitamos que nuestro pescado esté limpio y sin espinas. Yo suelo pedir en la pescadería que me lo dejen en filetes listos para usar, ¡así ahorramos tiempo en casa! Colocamos los filetes en una fuente o refractario y los sazonamos bien con sal y pimienta.
- A continuación, picamos finamente la cebolla morada, la guindilla y el cilantro fresco. Pasamos estos ingredientes a un bol amplio y los mezclamos un poco. Si queremos un sabor intenso pero menos picante, podemos retirarle las semillas a la guindilla antes de picarla.
- Llega el momento de cortar el pescado. Lo hacemos en trozos de unos cuatro o cinco centímetros de largo y los incorporamos al bol junto con la mezcla anterior. Seguidamente, exprimimos el jugo de los limones o limas por encima y removemos todo con mucha suavidad para que el pescado se impregne bien.
- Ya casi tenemos listo nuestro ceviche peruano de corvina. Ahora solo nos queda cubrir el recipiente con papel de aluminio y llevarlo a la nevera. Lo dejamos reposar en frío entre 20 y 30 minutos. Este paso es fundamental para que los sabores se asienten y el pescado tome su textura característica.
Cómo acompañarlo
La mejor manera de disfrutar de este platazo es servirlo bien frío, directo del refrigerador a la mesa. Para darle un toque crujiente perfecto, lo acompañamos con unas galletas saladas o unas buenas regañás. Si además servimos una copa de vino blanco seco bien fresquito, ¡el éxito está asegurado!