¡Hola, Gourmets! Hoy vamos a preparar una receta de celebración por excelencia: un delicioso cochinillo al horno. Nuestro objetivo es que nos quede increíblemente jugoso por dentro y con una piel súper crujiente, de esas que suenan al morder.
Aunque la tradición castellana manda asarlo en un horno de leña, vamos a adaptar la técnica paso a paso para que nos quede de maravilla en nuestro horno doméstico. Buscamos esa doble textura casi mantecosa en el interior y tostada por fuera que hace que este asado sea inolvidable. ¡Nos ponemos el delantal y empezamos!
Ingredientes (para 6 personas)
- Cochinillo lechal entero (de menos de 4 kg)
- Manteca de cerdo (25 g)
- Agua (la necesaria para generar vapor)
- Sal y pimienta (al gusto)
Cómo preparar nuestro cochinillo al horno paso a paso
- Lo primero que hacemos es pedirle a nuestro carnicero de confianza un cochinillo lechal pequeño. Es clave que no pase de los 4 kg para asegurarnos de que cabe abierto en nuestro horno doméstico. Si aun así ves que va a quedar muy justo, un buen truco es cortarle los dos jamones traseros y asarlos en otra bandeja aparte.
- Precalentamos el horno a 190ºC. Mientras va cogiendo temperatura, salpimentamos muy bien el cochinillo o lechón por todas partes y lo untamos masajeando suavemente con la manteca de cerdo. Yo suelo sacar la manteca un ratito antes de la nevera para que tenga textura de pomada y sea mucho más fácil de extender.
- Colocamos el cochinillo sobre la bandeja del horno con la parte de las costillas mirando hacia arriba. Lo horneamos durante 90 minutos a 190ºC con la función vapor activada. Si tu electrodoméstico no tiene esta función, ¡no hay problema! Lo colocamos directamente sobre la rejilla del horno y ponemos justo debajo una bandeja profunda llena de agua. El vapor que suelte durante la cocción hará exactamente el mismo efecto y la carne quedará súper tierna.
- Pasados los primeros 90 minutos, abrimos el horno, sacamos la bandeja con mucho cuidado para no quemarnos y le damos la vuelta al asado. Lo volvemos a introducir y dejamos que nuestro cochinillo al horno se siga haciendo durante unos 30 o 40 minutos más, sin tocar la temperatura. Al hacerlo a este ritmo, la grasa se irá fundiendo muy despacio, hidratando la carne por dentro, mientras la piel se va dorando de forma uniforme.
- Para rematar el plato y lograr ese dorado perfecto de restaurante, encendemos la función de gratinar del horno durante apenas 4 minutos. Es importante no quitarle el ojo de encima en este último paso para que la piel quede perfectamente crujiente pero no llegue a quemarse.
El toque final: la guarnición
El asado de cerdo es un plato principal bastante potente y contundente. Aunque unas patatas panadera o a lo pobre siempre son tentadoras, nosotros solemos acompañarlo con una guarnición más fresca para equilibrar. Unos cogollos de lechuga crujientes y unos buenos gajos de tomate aliñados con aceite de oliva virgen extra y sal serán el contrapunto ideal. ¡A disfrutar de la buena mesa, Gourmets!