¡Hola, Gourmets!
Hoy nos ponemos el delantal para preparar un clásico que nunca falla y que enamora a todo el mundo: la tarta de queso Philadelphia. Hay miles de versiones, pero esta receta que compartimos con vosotros es, sin duda, una de las más sencillas y con un resultado espectacular. Conseguiremos una tarta súper cremosa, con un sabor suave y una base crujiente que es pura delicia. Perfecta para una sobremesa, una merienda o, por qué no, para darnos un capricho. ¡Vamos a cocinar!
Ingredientes
- Queso crema tipo Philadelphia800 g
- Huevos tamaño L4 unidades
- Azúcar200 g
- Nata líquida para montar (35% M.G.)400 ml
- Maicena (almidón de maíz)15 g
- Galletas tipo María125 g
- Mantequilla sin sal60 g
Cómo preparar la tarta de queso Philadelphia paso a paso
-
Empezamos preparando la base. Para ello, trituramos las galletas hasta que queden como un polvo fino. Podemos usar un robot de cocina o meterlas en una bolsa y pasarles un rodillo por encima. Derretimos la mantequilla y la mezclamos con las galletas trituradas hasta obtener una masa húmeda y compacta.
-
Cogemos un molde desmontable de unos 26 cm de diámetro y cubrimos la base con nuestra mezcla de galleta y mantequilla. Con la ayuda de una cuchara o el fondo de un vaso, presionamos bien para que quede una base lisa y firme. Llevamos el molde al congelador durante unos 20-30 minutos para que se endurezca.
-
Mientras la base se enfría, precalentamos el horno a 170 °C, con calor arriba y abajo y la función de ventilador activada.
-
Ahora vamos con el relleno. En un bol grande, ponemos el queso crema, los huevos, el azúcar, la nata líquida y la maicena. Con una batidora de varillas, mezclamos todos los ingredientes a velocidad media-baja. Solo necesitamos que se integren bien y que no queden grumos; no es necesario batir en exceso para no introducir demasiado aire.
-
Sacamos nuestro molde del congelador y vertemos con cuidado la mezcla del relleno sobre la base de galleta ya fría.
-
Llevamos la tarta al horno y la horneamos durante 33 minutos a 170 °C. Sabremos que está lista cuando los bordes estén firmes pero el centro todavía «tiemble» ligeramente si movemos el molde.
-
Una vez pasado el tiempo, apagamos el horno y dejamos que la tarta repose dentro con la puerta entreabierta durante una hora. Este paso es fundamental para que se asiente y no se agriete. Después, la sacamos y dejamos que se enfríe por completo a temperatura ambiente antes de desmoldarla y servirla.
Consejos para una tarta perfecta
La textura de esta tarta de queso Philadelphia depende mucho del tiempo de horneado y del reposo. Si te gusta un interior casi líquido, puedes reducir la cocción un par de minutos. Si la prefieres más cuajada y densa, auméntala ligeramente. ¡Ajusta el tiempo a tu gusto!
A la hora de servirla, es irresistible acompañarla con una mermelada de frutos rojos, un coulis de mango o un poco de dulce de leche. Un consejo que yo suelo seguir es servir las salsas aparte, para que cada comensal se sirva la cantidad que prefiera y la tarta se mantenga perfecta.